Wednesday, September 23, 2009

Tipeo con una sola mano.....El ardor de la sangre Irene Nemirovsky

El ardor de la sangre   Irene Nemirovsky


"En las reuniones de gente madura se respira una especie de imperturbabilidad; los organismos han digerido todos los platos pesados, amargos y picantes de la vida, han metabolizado todos los venenos, y durante diez o quince años permanecen en un estado de perfecto equilibrio, de envidiable salud moral. Están satisfechos de sí mismos. El penoso y vano trabajo con el que la juventud intenta adaptar el mundo a sus deseos ha quedado atrás. Han fracasado y ahora descansan. Dentro de unos años, volverá a agitarlos una sorda inquietud, que esta vez será la de la muerte; pervertirá sus gustos de un modo extraño, los volvera indiferentes, o raros, o gruñones, incomprensibles para su familia, extraños para sus hijos. Pero, de los cuarenta a los sesenta, gozan de una precaria paz. Eso es lo que yo sentía, con enorme fuerza, después de aquella buena comida y aquellos excelentes vinos, recordando los días del pasado y al cruel enemigo que me hizo huir de esta tierra. Intenté ser funcionario en el Congo, comerciante en Tahití, trampero en Canadá. Nada me satisfacía. Creía estar buscando fortuna; en realidad, me empujaba el ardor de mi joven sangre. Pero, como ahora su fuego se ha extinguido, ya no me entiendo. Pienso que he hecho mucho camino inútil para volver al punto de partida. Lo único de lo que estoy contento es de no haberme casado; pero no debería haber corrido tanto mundo. Debería haberme quedado aquí y haber cuidado de lo mío; ahora sería rico. Sería el tío del que heredar. Me sentiría en mi sitio en la sociedad, en vez de flotar entre toda esta gente pesada y tranquila como el aire entre los árboles."
Irène Némirovsky




El ardor de la sangre, lamentablemente es prestado, y por ahora lo tengo conmigo a toda hora porque no puedo dejar de leerlo.




Wednesday, September 16, 2009

En Tejaditos Pinocho de Carlo Collodi


Tuesday, September 01, 2009

S/T o mejor, Leo lo que me llega

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Mis cuatro ultimas adquisiciones.
"Rebeca" me lo regalo mama; era de mi abuela. Y vino acompañado de la pelicula.
"El camello" y "Tostadas de jabon", ediciones de La Bestia Equilatera, que esta haciendo unas cosas muy interesantes, me los regalo Maria Martoccia cuando aun tenia la libreria.
John Updike; en realidad no era el libro de él que estaba buscando, pero apareció en un usados compra venta y me lo tuve que llevar. Sin embargo, lo vengo esquivando hace rato. Creo que no me gusta la tapa, y lamentablemente, conmigo, eso puede ser determinante para que no lo lea. Ya veremos.

Wednesday, August 19, 2009

Tipeo con una sola mano........El baile de Irene Némirovsky

El Baile Irene Némirovsky




"Volvió a acechar por la ventana; el cristal se empañó bajo sus labios; lo frotó con fuerza, y de nuevo pegó la cara. Al final, inquieta, abrió los dos batientes de par en par. La noche era pura y fría. Ahora veía claramente, con sus penetrantes ojos de catorce años, las sillas dispuestas a lo largo de la pared, los músicos alrededor del piano. Permaneció inmobil tanto rato que ya no se notaba las mejillas ni los desnudos brazos. En cierto momento llegó a sufrir la alucinación de que no había ocurrido nada, que había visto en sueños aquel puente, las negras aguas del Sena, las tarjetas de invitación rasgadas esparciéndose al viento, y que los invitados iban a entrar milagrosamente, dando comienzo a la fiesta. Oyó dar los tres cuartos, y luego las diez...Las diez...Entonces se estremeció y se deslizó fuera del cuarto. Se dirigió al salón, como un asesino novato atraído hacia el lugar del crimen. Atravesó el pasillo, donde dos camareros bebían champán directo de las botellas. Llegó al comedor. Estaba desierto, con todo preparado, con la gran mesa dispuesta en el centro, rebosante de carnes de caza, de pescados en gelatina, de ostras en fuentes de plata, adornada con encajes de Venecia, con las flores que enlazaban los platos, y la fruta en dos pirámides iguales. Alrededor, los veladores con cuatro o seis cubiertos donde brillaba el cristal, la porcelana fina, la plata corlada. Más adelante, Antoinette jamás llegó a comprender cómo se había atrevido a cruzar así, en toda su longitud, aquella gran habitación de luces rutilantes. En la puerta del salón vaciló un instante y luego divisó el gran canapé de seda en el gabinete contiguo; se tiró al suelo de rodillas, se deslizó entre la parte posterior del mueble y las colgaduras con vuelo; había el espacio justo para permanecer allí apretando brazos y piernas contra el cuerpo, y si asomaba la cabeza veía el salón como un escenario de teatro."




Irene Némirovsky (Kiev, 1903-Auschwitz, 1942) recibió una educación exquisita, aunque tuvo una infancia infeliz y solitaria. Tras huir de la revolución bolchevique, su familia se estableció en París en 1919, donde Irène obtuvo la licenciatura de Letras en la Sorbona. En 1929 envió su primera novela, David Golder, a la editorial Grasset, dando comienzo a una brillante carrera literaria que la consagraría como una de las escritoras de mayor prestigio de Francia. Pero la Segunda Guerra Mundial marcaría trágicamente su destino. Deportada a Auschwitz, donde sería asesinada igual que su marido, Michel Epstein, dejó a sus dos hijas una maleta que éstas conservaron durante decenios. En ella se encontraba el manuscrito de Suite francesa, cuya publicación en 2004 desencadenó un fenómeno editorial y cultural sin precedentes: la novela se tradujo a treinta idiomas, obtuvo numerosos premios -entre ellos el Premio Renaudot, otorgado por primera vez a un autor fallecido- y fue uno de los libros más leídos en casi todos los países donde se publicó, con más de un millón de ejemplares vendidos en todo el mundo. En España fue galardonada con el Premio del Gremio de Libreros de Madrid y también cosechó un sorprendente éxito comercial, con más de 90 mil ejemplares vendidos en España y Latinoamérica.
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"El Baile" todavía anda por toda la casa, porque está siendo leído por varios al mismo tiempo.
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Wednesday, August 05, 2009

Tipeo con una sola mano.......Un hombre en la oscuridad de Paul Auster

Un hombre en la oscuridad
Paul Auster




"Lo metí en un hoyo. Parecía un buen comienzo, una prometedora manera de poner las cosas en marcha. Situar a un hombre dormido en un pozo, para luego ver lo que pasa cuando se despierte e intente salir trepando. Me refiero a una profunda concavidad en el suelo, de unos tres metros de honda, excavada en forma de círculo perfecto, con paredes verticales de tierra sólida, muy compacta, tan dura que la superficietiene una textura de arcilla modelada, de vidrio incluso. En otras palabras, cuando el hombre abra los ojos no conseguirá salir del hoyo. A menos que disponga de una serie de aparejos de montaña -martillo y crampones, por ejemplo, o una cuerda para echar un lazo a un árbol cercano-, pero este hombre no tiene herramientas, y una vez que recobre la conciencia, enseguida comprenderá la naturaleza del aprieto en que se encuentra.
Y así es. El hombre se despierta y descubre que está tendido de espaldas, mirando al cielo de un atardecer sin nubes. Se llama Owen Brick, y no tiene ni idea de cómo ha ido a parar allí, no guarda recuerdo alguno de cómo ha caído en ese agujero cilíndrico, que según sus cálculos tendrá aproximadamente tres metros y medio de diámetro. Se incorpora. Para su sorpresa, va vestido con un uniforme parduzco de lana áspera. Tiene la cabeza cubierta con una gorra, y lleva un par de robustas y gastadas botas de cuero negro, bien atadas por encima de los tobillos con una doble lazada. En las mangas de la chaqueta ostenta dos galones, lo que indica que el uniforme pertenece a un militar con el rango de cabo. Esa persona podría ser Owen Brick, pero el hombre del hoyo, cuyo nombre es Owen Brick, no recuerda haber servido en el ejército ni combatido en guerra alguna en ningún momento de su vida"




Paul Auster nació en 1947 en Nueva Jersey y estudió en la Universidad de Columbia. Tras un breve período como marino vivió tres años en Francia, donde trabajó como traductor y como «negro» literario. Desde 1974 reside en Nueva York. Es autor de "El país de las últimas cosas", "La invención de la soledad", "La trilogía de Nueva York" (Ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada), "El Palacio de la Luna", "La música del azar", "Leviatán", "El cuaderno rojo", "Mr. Vértigo", "A salto de mata", "Pista de despegue" (Poemas y ensayos 1970-1979) y "Tombuctú", y de los guiones "Smoke & Blue in the face" y "Lulu on the Bridge", todos ellos publicados en Anagrama.

Thursday, May 21, 2009

Tipeo con una sola mano.....Seda de Alessandro Baricco


Seda

Alessandro Baricco






"Lo llevaron hasta una de las últimas casa del pueblo, en lo alto, al abrigo del bosque. Cinco sirvientes lo estaban esperando. Les confió su equipaje y salió a la galería. En el extremo opuesto del pueblo se distinguía en parte el palacio de Hara Kei, un poco mas grande que el resto de las casa, pero rodeado por enormes cedros que defendían su soledad. Hervé Joncour permaneció observandolo, como si no hubiera nada más desde allí hasta el horizonte. Así pudo ver,
al final,
de repente,
el cielo sobre el palacio tiznarse por el vuelo de cientos de pájaros, como si fuera un estallido de la tierra, pájaros de todo tipo, desorientados, huyendo hacia cualquier parte, enloquecidos, cantando y gritando, pirotécnica explosión de alas y nubes de colores disparada en la luz y de sonidos asustados, músicas en fuga, volando en el cielo.
Hervé Joncour sonrió."



Alessandro Baricco nacio en Turin, Italia en 1958.
Es un escritor, dramaturgo y músico italiano nacido en Turín el 25 de enero de 1958. Tras licenciarse en Filosofía y estudiar Piano, sus primeros escritos fueron ensayos de crítica musical, centrándose en la relación entre la música y la modernidad. Colaboró como crítico musical en publicaciones como La Repubblica y La Stampa, y fue presentó varios programas en Rai Tre. Ha escrito y dirigido varias obras de teatro.Publicó su primera novela, Castelli di rabbia (Tierras de cristal), en 1991, pero fue su obra Seda (1996) la que realmente le granjeó éxito crítico y comercial a nivel internacional. Varias de sus novelas han sido adaptadas al cine, y ha obtenido numerosos premios, entre ellos el Premio Médicis en 1991 por Tierras de cristal y el Premio Viareggio en 1993 por Océano mar.En 1993 fundó una escuela literaria en Turín, a la que llamó Scuola Holden en honor al personaje principal de El guardían entre el centeno de Salinger. Es notoriamente tímido con la prensa, llegando a promocionar su libro City (1999) exclusivamente por Internet. En 2003 realizó una versión leída de City junto con el grupo musical Air, en el disco City Reading (Tre Storie Western).


En mi biblioteca "Seda" vive en medio de Roald Dahl y Ricardo Guiraldes

Tuesday, April 21, 2009

Tipeo con una sola mano....."Las nieves del ayer" de "Tostadas de jabon" de Julian Maclaren

Tostadas de jabón - Julian Maclaren-Ross LAS NIEVES DE AYER




"Cuando con el taxi doblábamos una esquina, mi madre me dijo: ―Ahora la verás. La casa en donde naciste. Pero mi padre dijo: ―No, es la próxima calle. No esta. ―Creí que era esta ―dijo mi madre.―No ―dijo mi padre―. He visto el nombre en la esquina. Es la próxima. Todas son parecidas por aquí. Miré por la ventanilla del taxi las casas que pasábamos y eran todas grandes casas hechas, en su mayoría de ladrillos rojos, y la mayoría estaba retirada de la calle y tenía un gran jardín en el frente. Todo era muy tranquilo en estas calles, sin tráfico y apenas se veía alguna persona, en realidad no parecía que estuviéramos en Londres. La mayoría de las casas tenía las persianas bajas, porque era verano y el sol pegaba fuerte en ese lado de la calle.―No te asomes tanto por la ventanilla, cariño ―me dijo mi madre.―Sólo estoy mirando las casas, madre ―dije.―Richard ―dijo mi padre―, haz lo que te dice tu madre.Me recliné en el asiento al lado de mi madre. Mi padre estaba enfrente con el bastón entre las rodillas. Tenía una mano sobre el puño del bastón y, por el modo en que se acariciaba la barba con la otra mano, yo podía darme cuenta de que estaba impacientándose.Yo también me estaba impacientando: habíamos recorrido un largo trayecto en el taxi y me gustaba, pero estaba muy ansioso pensando que iba a ver la casa en donde había nacido y preguntándome cómo sería la señora Macfarlane. La señora Macfarlane había cuidado a mi madre cuando yo nací e íbamos a pasar la noche en su casa antes de cruzar a Francia para ver a mi tía Jane. Yo nunca había visto a la señora Macfarlane, pero mi madre me había hablado mucho de ella y sabía que tenía un perro llamado Scraps y un gato llamado Tommy. Había visto una foto de la casa, con Tommy sentado en el antepecho de la ventana y una cruz que marcaba la habitación, en el piso superior, en donde yo había nacido.―¿Crees que la señora Macfarlane tendrá todavía a Scraps y a Tommy? ―le pregunté a mi madre.―No lo sé, cariño. Diez años es mucho tiempo y me acuerdo que ya eran bastante viejos en ese entonces.Padre dijo: ―Esta es la calle. Doblando a la derecha por aquí. ―Pero, en su lugar, el taxi dobló a la izquierda.Mi padre sacó la cabeza por la ventanilla y le gritó al taxista, que respondió “Lo siento, señor”, y comenzó a dar vuelta el coche otra vez. Mi padre se reclinó en el asiento; se acariciaba la barba, parecía muy enojado. ―Estos malditos peones ―dijo―, uno tiene que estar siempre controlándolos.El taxi tomó la calle a la derecha y mi padre sacó el reloj y le abrió la tapa de golpe, miró la hora. Dijo: ―Estoy con un hambre terrible. Espero que, cuando lleguemos, esa vieja sonsa nos haya preparado el té.―Claro que sí, querido ―dijo mi madre.―No estaría tan seguro al respecto ―dijo mi padre―. Se entretendrá tanto charlando contigo que probablemente se olvide por completo...."






Julian Maclaren-Ross (1912-1964), el héroe más oculto de la literatura inglesa, fue novelista, cuentista, guionista de cine y de documentales para la BBC, conscripto durante la Segunda Guerra Mundial, vendedor de aspiradoras a domicilio (tema central de su novela De amor y hambre) y, sobre todo, el más celebrado dandy del Soho de los años 40 y 50.Vivió en el mismo mundo que sus personajes: hoteles y estaciones de tren, pubs llenos de humo, deudas, calles oscuras, prisión, paranoia, amores correspondidos aunque imposibles. Anthony Powell lo inmortalizó en sus novelas como el escritor X. Trapnel y Paul Willetts escribió su magnífica biografía Fear and Loathing in Fitzrovia.La adicción de Maclaren-Ross al alcohol y a las anfetaminas llevó a su biógrafo a afirmar: “Era un mediocre guardián de su inmenso talento”. Parodió a la perfección a escritores como William Faulkner, Raymond Chandler, P. G. Wodehouse y Patrick Hamilton, a sabiendas de que nadie iba a poder tomarse revancha: su estilo era inimitable.